Éste es el texto que pedí a Desnivel, la revista favorita de César, que publicaran a modo de homenaje a nuestro gran amigo... (lo hicieron en el número de junio, aunque con cierta estúpida censura).
"Perdonad si tardo en contestar, no es que no tenga tiempo para vosotros, sino todo lo contrario". Con esta frase con la que nos recibía en su Facebook, se describía perfectamente. Para él sus amigos, su gente, lo eran todo. Puede que suene a tópico, pero los que nos enorgullecemos de haber sido sus amigos, sabemos que no hay otro como él.
César nunca ha hecho un octavo, ni un M10, ni ha subido un ochomil. Pero no conozco a nadie a quien la montaña le deba tanto. Enseñó a amarla a decenas de personas, y a todos nos contagió su pasión. Daba igual si querías hacer alpinismo, escalada, senderismo, espeleología, esquí, vela, patinaje, windsurf... o simplemente hacer un viaje (pues con 36 años ya se había recorrido medio mundo). Increíblemente sacaba tiempo para todo y para todos.
No vamos a dejar de ir a la montaña, como no dejamos de conducir o de ir a trabajar, aunque también muera gente. Vamos a hacer lo que César nos enseñó: disfrutar de la vida, pero siempre con precaución. Y, seamos de Valencia o de Madrid, seguiremos quedando, como él hubiera querido, aunque ahora tengamos que organizarlo todo los demás...
Este último San José, maldita sea, no quiso venir a ver las Fallas. Prefirió unirnos de nuevo en la montaña. Desgraciadamente, muchos no pudimos acompañarle al Pirineo. Desgraciadamente, porque si todos los que le queremos hubiéramos estado allí, ni siquiera esa maldita avalancha hubiera podido con todos.
